que estamos atrasados, que no sé qué ponerme, que me pagan el lunes (yaaa), que mañana trabajo, que mi vieja se está poniendo cachua, que no vamos a alcanzar a entrar gratis,, que se me quedó el celular, que el concerje ya te tiene funa'o , que ya cállate weona!! que no sé qué hacer!!! pero igual dónde y a qué hora nos juntamos??

Thursday, May 18, 2006

Mi amiga: la "Loca Lúdica"

Era domingo, y Tabatha tuvo una ardua jornada… Las rivalidades que constantemente ejerce una de sus compañeras de grupo le agotan y le hacen perder la calma. Venía saliendo de una reunión con dicha compañera rival, en conjunto con 3 de los jefes a cargo del departamento. Las cosas en la empresa no han estado del todo bien últimamente… Los recortes presupuestarios por parte del gobierno en el área de investigación han provocado una serie de despidos que rondan aquellos tétricos pasillos color blanco invierno. Tabatha estaba bien cansado ya, las fórmulas químicas habían sido registradas en el cuaderno correspondiente del turno y las sustancias debidamente guardadas en las condiciones que se requieren. Fue en busca del Mauro, el amor de su vida; ese hombre que lo hace soñar despierto y cuyo nombre su lengua no para de pronunciar cuando el alcohol y las drogas lo llevan junto a sus eternas amigas las xhikillas, compañeras de jarana… Y éste le estaba esperando ansioso. Una mirada cómplice entre ambos bastó para que salieran juntos pero por separado,, evitando de esa forma las malas lenguas. Subieron al tabathamóbil a las 8 y media de la mañana. -“Oiga socio, estos turnos de noche son una mierda!!”- dijo el Mauro mientras encendía un cigarrillo, y la Tabatha respondió con un bostezo de proporciones. Las líneas blancas de la carretera que viene del norte parpadeaban en un ir y venir de ideas, “que cómo se lo digo??” “cómo llevarme a este maricón a mi cama, sin que quede la cagá…” “sin que caiga en riesgo mi pega…” “Cómo cachar si le gusta el webeo??” Pero en eso vuelve rápido a la realidad y se encuentra de frente al volante de su valioso tabathamobil con una idea nada de novedosa y nada de impredecible… -“un xhopito??”- dijo sonriente, y aquel hombre semi vulgar semi infantil que tiene más de treinta, que juega nintendo, (yaaaa) y que vive con la mamá respondió lo mismo de todas las veces -“ya po!!”-
Pararon en una fuente de soda, de esas en las que se encuentran borrachos a cualquier hora del día,, de esas en que tranquilamente uno puede pasar por alto el aparentar la normalidad de los corn flakes y la leche con plátano al desayuno. Se sentaron uno frente al otro, y pidieron lo mismo de todas las veces…
A eso de las 2 de la tarde Tabatha llega a mi departamento en un deplorable estado de ebriedad, riéndose solo y con un hipo feroz.
-“Hola weona rika!! Cómo estay??”- dice en un volumen innecesario para la cercanía que la distanciaba de mí… Su voz de loca lúdica hizo eco en los pasillos amarillos del tercer piso de mi edificio. La miré asombrado, y la agarré de la chaqueta tirándola hacia adentro de una, antes de que la vecina de en frente saliera a sapear acompañada de una vieja escoba que la avala en sus intromisiones de solterona asexuada.
-“y Kée pasóooooOOOO??? Hip!!”- alcanzó a balbucear.
Reímos como todas las veces,, pelamos a la Yayetsi, y llamamos por teléfono a la Evaristo y a la kola xhica a ver en qué weá andaban,, pero las xhikillas andaban por allá en “Lo Prado” en un paseo familiar, por lo que quedamos de hablar en la noche a ver si nos fumábamos alguna cosita.
Finalmente terminamos en un mall burgués de clase media sin mucha plata pa’ curar las penas, llenando lindas bolsas de plástico verde fosforescente con diversas xhuxherías de loca deprimida,, pero con la esperanza de disponer de una imprescindible tarjeta de crédito. Salimos al patio de comidas con tres de dichas bolsas cada uno, sin palabras, sin comentarios, sin decir -“que linda que era esa weá que te compraste weona regia!!”- Nos sentamos en una mesa, y pedimos un pitcher. Tabatha sacó su infaltable cajetilla de cigarrillos y encendió uno autómata. Me miró con cara de hermana grande, y me dijo -“Ya po’ os.. qué weá te pasa”-…