dudas amorosas y compras convulsivas
Y era él… Él, que nunca está ausente, ni presente del todo, que a veces me adora, y me hace escenas de celos, y otras tantas me detesta y me aburre… -“Cómo está cosita?”- -“Estoy bien, escribiendo tonterillas,, y tú?”- un suspiro fue la introducción a la respuesta, y una preposición la respuesta… Encendí el calefón, me desvestí lento, mirándome al espejo, observando cada uno de los detalles en la piel… Me encontré rico, más rico que antes, y me calenté de mirarme desnudo, teniendo conciencia de lo anormal en mis actos… abrí la llave y comenzó el ritual… Mientras me jabonaba pensaba ahora en él, si estaría duchándose al igual que yo… Me vestí relajado, sin importarme que él tuviera que esperar. Me puse los Ellus Laundry que hoy mismo había traído de la lavandería, los zapatos negros, y una camisa que relajadamente planché. Salí del edificio e inmediatamente pasó un taxi, que me llevó hasta el departamento de mi novio. Y al pensar en aquella palabra tan rara la repetí para mí mismo –“novio”- pero en un tono de duda… Como intentando encontrar un vínculo casi imperceptible entre aquella palabra y la relación tan rara que vivo en pareja. El camino se hizo muy corto, más de lo habitual, y me vi a tocando su puerta sin las ansias que hacía años me invadía en aquel instante previo a verle tras el cerrojo. No estiré el cuello de mi camisa, si me miré a través del vidrio que me refleja cual espejo para ver si me veo guapo para estar con él.
Esa noche comimos en silencio, e hicimos el amor sin mayores comentarios… Él lo pasó muy bien en la cama, sus murmuros le delataron, y a pesar de un orgasmo nada de despreciable, yo francamente no lo pasé tan bien como otras tantas veces que los tiritones nos invadían abrazados aún compenetrados.
¿Será que el amor se acaba en algún momento? ¿O se congela en instantes para reaparecer en momentos no previstos?
La noche fue muy corta, y me duché en su ducha tan grande y tan ordenada mientras él seguía durmiendo…
Mientras todo esto sucedía, Tabatha despertaba de una noche aún más corta para él… Encendió el televisor, e inmediatamente recordó que aún no le traían a su casa aquella excéntrica compra que había hecho a través del saturado sistema “llame ahora, llame ya!”. Hacía exactamente 7 días que mi querida amiga había sucumbido al deseo de verse bien, viendo un anuncio publicitario en el canal América… -“Con su AP KING PRO usted podrá cultivar una excelente figura en tan sólo 30 minutos todos los días, use su AP KING PRO en diferentes ejercicios que le dan una mayor o menor resistencia a las zonas específicas de su cuerpo que usted quiere modelar, llame ahora y ordene su excelente AP KING PRO a un increíble bajo precio”- Tabatha marcó el número en pantalla mientras se miraba al espejo un tanto angustiado, y no puso nada de atención ni en los usos ni en las funciones de aquella maquinita,, sólo quería saber cual era el precio de la belleza en que cambiaría toda su vida. Y cuando el precio se materializó en palabras, mi amiga estuvo a punto de cortar el teléfono, “¿cómo mierda me voy a gastar más de cien lucas en está webada?” pensó, pero en ese momento recordó satisfecha que hacía tan sólo dos días que le habían entregado su añorada y primera tarjeta VISA, con la cual tenía un cupo lo suficiente para comprarse una media docena de AP KING PRO… Dictó los números de su brillante tarjeta de la felicidad de dos en dos para no enredarse de la emoción, y se levantó feliz de la maravilla intentando no olvidar todas las cosas que debía hacer en ese precioso día… Pero 7 días después las ganas habían desaparecido casi del todo…
Al llegar a al banco me percaté de lo acelerado en estaba… Me tomé una taza de café escuchando involuntariamente las estupideces de mis compañeras de trabajo… “Que esta chuchadesumadre se acostó con ese tal por cual, y que por eso le va tan bien… Ahh por eso era… Trajiste la revista con los productos??... ayyy nooo, se me quedó en el metro… Pucha, y ahora cómo te voy a decir de qué color quiero los colaless…”
De aburrido tomé mi celular y le mandé un mensaje de texto a la Tabatha pa’ reírme un rato: “Regia, tu horóscopo del día: SALUD, un chiste. DINERO, puro plástico. AMOR, hoy en naxos discotheque… Es un excelente momento para acercarse a los astros, y sentirse bella; use su AP KING PRO!!”… Las carcajadas maliciosas hicieron curiosear a mis apestosas compañeras de trabajo en lo que estaba haciendo, pero mi habilidad para cambiar de tema las desanimó. No tardó en llegar la respuesta a mi maléfica redacción short message: “Jajaja, puxha que despertó creativa amiga!! Ahí le mando mi poesía.. Del cielo cayó una rosa, y el choro me rasmilló, el polen me lo comí, y un pétalo me calentó…”
Así comenzó un agitado día en Gays and the City...
Esa noche comimos en silencio, e hicimos el amor sin mayores comentarios… Él lo pasó muy bien en la cama, sus murmuros le delataron, y a pesar de un orgasmo nada de despreciable, yo francamente no lo pasé tan bien como otras tantas veces que los tiritones nos invadían abrazados aún compenetrados.
¿Será que el amor se acaba en algún momento? ¿O se congela en instantes para reaparecer en momentos no previstos?
La noche fue muy corta, y me duché en su ducha tan grande y tan ordenada mientras él seguía durmiendo…
Mientras todo esto sucedía, Tabatha despertaba de una noche aún más corta para él… Encendió el televisor, e inmediatamente recordó que aún no le traían a su casa aquella excéntrica compra que había hecho a través del saturado sistema “llame ahora, llame ya!”. Hacía exactamente 7 días que mi querida amiga había sucumbido al deseo de verse bien, viendo un anuncio publicitario en el canal América… -“Con su AP KING PRO usted podrá cultivar una excelente figura en tan sólo 30 minutos todos los días, use su AP KING PRO en diferentes ejercicios que le dan una mayor o menor resistencia a las zonas específicas de su cuerpo que usted quiere modelar, llame ahora y ordene su excelente AP KING PRO a un increíble bajo precio”- Tabatha marcó el número en pantalla mientras se miraba al espejo un tanto angustiado, y no puso nada de atención ni en los usos ni en las funciones de aquella maquinita,, sólo quería saber cual era el precio de la belleza en que cambiaría toda su vida. Y cuando el precio se materializó en palabras, mi amiga estuvo a punto de cortar el teléfono, “¿cómo mierda me voy a gastar más de cien lucas en está webada?” pensó, pero en ese momento recordó satisfecha que hacía tan sólo dos días que le habían entregado su añorada y primera tarjeta VISA, con la cual tenía un cupo lo suficiente para comprarse una media docena de AP KING PRO… Dictó los números de su brillante tarjeta de la felicidad de dos en dos para no enredarse de la emoción, y se levantó feliz de la maravilla intentando no olvidar todas las cosas que debía hacer en ese precioso día… Pero 7 días después las ganas habían desaparecido casi del todo…
Al llegar a al banco me percaté de lo acelerado en estaba… Me tomé una taza de café escuchando involuntariamente las estupideces de mis compañeras de trabajo… “Que esta chuchadesumadre se acostó con ese tal por cual, y que por eso le va tan bien… Ahh por eso era… Trajiste la revista con los productos??... ayyy nooo, se me quedó en el metro… Pucha, y ahora cómo te voy a decir de qué color quiero los colaless…”
De aburrido tomé mi celular y le mandé un mensaje de texto a la Tabatha pa’ reírme un rato: “Regia, tu horóscopo del día: SALUD, un chiste. DINERO, puro plástico. AMOR, hoy en naxos discotheque… Es un excelente momento para acercarse a los astros, y sentirse bella; use su AP KING PRO!!”… Las carcajadas maliciosas hicieron curiosear a mis apestosas compañeras de trabajo en lo que estaba haciendo, pero mi habilidad para cambiar de tema las desanimó. No tardó en llegar la respuesta a mi maléfica redacción short message: “Jajaja, puxha que despertó creativa amiga!! Ahí le mando mi poesía.. Del cielo cayó una rosa, y el choro me rasmilló, el polen me lo comí, y un pétalo me calentó…”
Así comenzó un agitado día en Gays and the City...

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